Saber prever ayuda a sonreír como quinceañera

Existe el precepto de que la gran mayoría de los mexicanos carecemos de una cultura de la previsión verdaderamente arraigada en nuestras vidas y justo por eso es que no consideramos natural o necesario planear algo más allá del día de mañana, (sí es que el mañana llega).

La anticipación regularmente se aplica en plazos más o menos cercanos, tal como puede ser el definir que hacer el próximo fin, o a donde ir en nuestras ansiadas vacaciones de verano.

¿Pero un momento, no estaremos subestimando nuestra capacidad de anticipación y determinación?

Sí lo medita uno bien, no se puede negar que algo que en definitiva está verdaderamente arraigado a nuestras costumbres, es nada menos que planear el mega-reventón de la quinceañera de la familia.

En eso sí, no hay duda alguna que la gran familia mexicana se esmera con verdadero ahínco. Desde conseguirle el llamativo vestido rosa, la aparatosa limusina con quema-coco pa que luzca la chiquita asomándose junto con sus cuátes durante todo el trayecto, la iglesia y por supuesto, evidentemente los guapos chambelanes que participarán en el gran baile de salón que practicaron por lo menos todo un año en casa de la susodicha.

Básicamente la afortunada niña no volverá a tener un evento de tal magnitud en su vida, si no tiene el cuidado de darle tiempo a los padres para recuperarse del trancaso de forma que para la boda ellos estén dispuestos a correr con dichos gastos, – que dicho de paso casi son equiparables. Para la amada quinceañera no escatimamos en gastos y «hechamos la casa por la ventana» y la deuda a la tarjeta.

Pero no tiene que seguir siendo así ¿No crees?

¿sabes? ¿Que tal sí la gran familia mexicana y tu también aprendieran a ahorrar en instrumentos confiables con mejores rendimientos (o por lo menos menos pérdidas que en los bancos) con un monto económico garantizado por contrato ante las fluctuaciones económicas y cambios de sexenio?

Sí tan sólo hiciéramos cuentas de cuánto dinero se invierte en tales objetivos, – que evidentemente son la razón de nuestro más profundo regocijo y orgullo -, no podríamos entonces negar cuán capaces somos para abordar un objetivo económico a largo plazo ¿No es así?

Así que todos nosotros debemos dejar en el pasado el precepto de que el mexicano es incapaz de mirar hacia el futuro y anticipar con determinación y certeza.

Sí tu estás dispuesto a borrar estigmas de tu cabeza y sacudirte impedimentos, entonces quizá lo único que necesitas es encontrar a alguien te de un poquito de guía, en cuánto a el cómo y donde «poner tus canicas», ya que como dice el dicho «mas vale no poner todos los huevos en la misma canasta«.

Confío en que serás de la nueva clase de mexicano capaz de ver por su propio futuro y por tanto el bienestar de tu gente más querida como para desearles lo mejor hoy y siempre y  pase lo que pase.

Por eso me pongo a tus ordenes para que con mi Coaching Financiero, – o lo que es lo mismo mi experimentada asesoría en materia de previsión a través de instrumentos de previsión a largo plazo-, logres cualquier cosa que te propongas, incluyendo por supuesto darle la gran fiesta de quince años a la niña de tus ojos.

Así descubrirás por qué saber prever ayuda a sonreír.

Se Visionari@, ¡Anticipar es Simple! 

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